¿Tú crees que al hijo de Lupita le dieron 10 años por meterse a robar a una casa?
¡En serio!, pero si el muchacho no mato a nadie, ya ni los políticos que se roban el dinero de los impuestos y ni les hacen nada.
Así es, eso es injusto, las leyes son injustas.
¡En serio!, pero si el muchacho no mato a nadie, ya ni los políticos que se roban el dinero de los impuestos y ni les hacen nada.
Así es, eso es injusto, las leyes son injustas.
Conversación que es común escuchar entre la mayoría de la población.
Las situaciones actuales de la vida social hacen más difícil la comprensión de conceptos que son necesarios en el ámbito social.
La interacción de los individuos, en muchas ocasiones, genera conflictos que son consecuencia del enfrentamiento de intereses que en determinado momento las partes pueden tener, al no existir un acuerdo entre las mismas se hace necesaria la intervención de un tercero, quien de manera objetiva e imparcial ha de resolver la controversia planteada. Es en esta función donde el Estado ha intervenido, sin embargo, los errores que lo han puesto en constante evidencia ponen en entredicho dicha actividad.
Si seguimos la definición tradicional de justicia “dar a cada quien lo suyo”, encontramos que la percepción que la mayoría de lo individuos tiene respecto de lo que se entiende por justicia es diferente, para ellos justicia es que mis intereses sean satisfechos, y en parte tienen razón, pero lo que no entienden es que justicia también es que los intereses de los otros también sean satisfechos y si de ello depende afectar intereses del primero, luego entonces se genera un conflicto.
Siguiendo el ejemplo, si mi hijo con toda la intención entra a una propiedad privada, toma objetos de valor que no son de su propiedad, y es capturado en plena comisión del acto.
Desde la visión de la parte afectada lo justo es que sea procesado y se le aplique una sanción (dar a cada quien lo suyo, cometiste un ilícito tienes una sanción).
Pero desde mi visión no, es mi hijo y es injusto que se le aplique un castigo, a mi no me interesa lo que la ley establezca, esa ley es injusta, se ensaña con nosotros, etc., etc.,...
¿Qué pasa? Primero que nada en necesario tener claro que las leyes no son justas ni injustas por si mismas, la aplicación de las leyes es lo que se puede ubicar en lo justo o injusto. Si se roba la ley establece una sanción para todo aquel que lo cometa, sea quien sea, desde el Presidente hasta el campesino.
Derivado de lo anterior, si la aplicación debe esta a cargo de un tercero imparcial y objetivo, pero veo que al alto funcionario, al alto empresario, se le aplica no se le da una pena acorde a la comisión del ilícito, y lo mismo al obrero, al tendero, luego entonces, no me queda la impresión de que la aplicación es injusta, me quedo con la ley es injusta.
¿Qué hacer? Ante todo, emisión de leyes que efectivamente prevean la forma de solucionar un conflicto; una efectiva y eficaz aplicación de la ley sin distinción alguna, al rico o al pobre, “si al presidente se le castigo entonces que me espera, mejor obedezco”; esto me va a permitir generar una conciencia de que hay justicia y que se va aceptar el “dar a cada quien lo suyo”, si mi hijo robo que se le condene, por que se que tendrá una sanción justa que estará a cargo de un tercero efectivamente imparcial y que los procedimientos serán conforme están previstos.
Las situaciones actuales de la vida social hacen más difícil la comprensión de conceptos que son necesarios en el ámbito social.
La interacción de los individuos, en muchas ocasiones, genera conflictos que son consecuencia del enfrentamiento de intereses que en determinado momento las partes pueden tener, al no existir un acuerdo entre las mismas se hace necesaria la intervención de un tercero, quien de manera objetiva e imparcial ha de resolver la controversia planteada. Es en esta función donde el Estado ha intervenido, sin embargo, los errores que lo han puesto en constante evidencia ponen en entredicho dicha actividad.
Si seguimos la definición tradicional de justicia “dar a cada quien lo suyo”, encontramos que la percepción que la mayoría de lo individuos tiene respecto de lo que se entiende por justicia es diferente, para ellos justicia es que mis intereses sean satisfechos, y en parte tienen razón, pero lo que no entienden es que justicia también es que los intereses de los otros también sean satisfechos y si de ello depende afectar intereses del primero, luego entonces se genera un conflicto.
Siguiendo el ejemplo, si mi hijo con toda la intención entra a una propiedad privada, toma objetos de valor que no son de su propiedad, y es capturado en plena comisión del acto.
Desde la visión de la parte afectada lo justo es que sea procesado y se le aplique una sanción (dar a cada quien lo suyo, cometiste un ilícito tienes una sanción).
Pero desde mi visión no, es mi hijo y es injusto que se le aplique un castigo, a mi no me interesa lo que la ley establezca, esa ley es injusta, se ensaña con nosotros, etc., etc.,...
¿Qué pasa? Primero que nada en necesario tener claro que las leyes no son justas ni injustas por si mismas, la aplicación de las leyes es lo que se puede ubicar en lo justo o injusto. Si se roba la ley establece una sanción para todo aquel que lo cometa, sea quien sea, desde el Presidente hasta el campesino.
Derivado de lo anterior, si la aplicación debe esta a cargo de un tercero imparcial y objetivo, pero veo que al alto funcionario, al alto empresario, se le aplica no se le da una pena acorde a la comisión del ilícito, y lo mismo al obrero, al tendero, luego entonces, no me queda la impresión de que la aplicación es injusta, me quedo con la ley es injusta.
¿Qué hacer? Ante todo, emisión de leyes que efectivamente prevean la forma de solucionar un conflicto; una efectiva y eficaz aplicación de la ley sin distinción alguna, al rico o al pobre, “si al presidente se le castigo entonces que me espera, mejor obedezco”; esto me va a permitir generar una conciencia de que hay justicia y que se va aceptar el “dar a cada quien lo suyo”, si mi hijo robo que se le condene, por que se que tendrá una sanción justa que estará a cargo de un tercero efectivamente imparcial y que los procedimientos serán conforme están previstos.
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