miércoles, 2 de junio de 2010

LLÁMAME

A UN AMIG@


LLÁMAME


SI UN DÍA TIENES GANAS DE LLORAR
LLÁMAME!
NO PROMETO HACERTE REÍR... MÁS PUEDO LLORAR CONTIGO



SI UN DÍA RESUELVES HUIR
LLÁMAME!
NO PROMETO DETENERTE... MÁS PUEDO HUIR CONTIGO



SI UN DÍA DESEAS NO ESCUCHAR A NADIE
LLÁMAME!
PROMETO QUEDARME CALLADA Y QUIETA A TU LADO


PERO... SI UN DÍA ME LLAMAS Y NO CONTESTO
VEN CORRIENDO A MÍ!
TAL VEZ YO NECESITE DE TI

UN HASTA LUEGO....

He llegado al final de esta aventura, de la cual quedo satisfecha.
Aprendí muchas cosas.
Conocí a muchas personas que me dejaron nuevas ideas, que me permitieron conocer la diversidad de la naturaleza humana, la cual siempre sera impredecible, sin duda alguna.
Hoy, al hacer un balance, doy cuenta de las cosas positivas y desecho las negativas.
No queda mas que agradecer, en especial al Mtro. Federico Arce por brindarnos nuevas y útiles herramientas que, sin duda alguna, servirán para enfrentar los problemas que profesionalmente se presenten. Agradecer los consejos, el tiempo, la dedicación...
Parte de lo que me deja esta experiencia es el uso de este blog, el cual considero pertinente seguir, representa uan forma de expresion, libre y sin limites, un lugar donde podemos ser lo que queramos ser, decir lo que se sea, en fin...hacer lo que se nos pegue la gana.
Así que espero se siga con la comunicación... por ello es un hasta luego... en un futuro nos reencontraremos... ese es nuestro destino...

miércoles, 19 de mayo de 2010

Y TÚ ¿QUÉ MARCA ERES?

La vida de la mayoría de cada uno de nosotros se ve influenciada por una gran cantidad de productos que existen en el mercado, que van desde alimentos, ropa, calzado, automoviles, telefonos, computadoras y demás accesorios que se han vuelto indispensables para el desenvolvimiento de los individuos.

La importancia que cada individuo otorgue a cierto producto depende en mucho de la marca, la gente inconscientemente (¿o tal vez consciente?) trae en la mente el producto de determinada marca; mucho depende del buen resultado que el producto le de al individuo, que satisfaga sus necesidades y sea acorde a sus intereses.

Es por ello que las empresas realizan propaganda comercial en torno a la marca que les ha permitido posicionarse en el mercado, involucrando aspectos emocionales, esto es: le da al individuo en el punto exacto, sus emociones. Ejemplos hay miles. De gran ayuda resultan los medios de trasmision de información: televisión, radio, internet, periodicos,...

Al utilizar determinada marca el individuo busca sentirse indentificado con cierto grupo, busca el reconocimiento de los demás, sentir que es importante. Por que no es lo mismo que utilices un traje de determinada marca comprado en un almacen de prestigio, a que compres uno en La Merced; o que tengas una computadora de hace un año o bien un celular... hay muchisima diferencia.

A fin de cuentas la función que realizan los productos es la misma... ah, pero es precisamente esa función lo que permite a una empresa sacar provecho para posicionarse en el mercado y competir ¿Cómo? mejorando la función acorde a las necesidades del consumidor.

Yo compro Delmont (Del montón)

MICHEL FOUCAULT: IDEAS SOBRE PODER

El poder, aspecto indispensable en todo Estado, es Objeto de análisis por Michel Foucault. Hasta cierto grado me resulta un poco difícil de entender, es por ello que investigando un poco mas acerca de sus ideas encontré aspectos que me resultaron interesantes:

En su obra "Tecnologías del yo" afirma “
Sin duda, el objetivo principal hoy no es descubrir, sino rechazar lo que somos. Nos es preciso imaginar y construir lo que podríamos ser para desembarazarnos de esta especie de “doble coerción” política que es la individualización y la totalización simultáneas de las estructuras del poder moderno. Podría decirse... que el problema a la vez, político, ético, social y filosófico, que se nos plantea hoy no es tratar de liberar al individuo del Estado y sus instituciones,sino de liberarnos nosotros del Estado y del tipo de individualización que le es propio. Nos es preciso promover nuevas formas de subjetividad rechazando el tipo de individualidad que se nos ha impuesto durante siglos.”

Foucault se va a preguntar por la tendencia de los modelos políticos modernos en pos del individualismo, al tiempo que refuerzan las instituciones y medidas tendientes a tomar a los individuos como un todo.

Distingue entre dos paradigmas o formas de entender el poder. En primer lugar aborda la idea jurídica del poder, por la cual se atribuye al soberano el derecho legítimo que ejerce sobre los sujetos bajo la forma de contrato. En tanto que la segunda forma de entender el poder es denominada por Foucault forma disciplinaria del poder, en abierta oposición con la primera puesto que se caracteriza por ser anti-soberana y anti-jurídica. Se trata de una forma de control que ejerce la fuerza normalizando y creando las condiciones de vigilancia para imponer la docilidad de los sujetos.

La forma disciplinaria del poder es una forma de poder que, básicamente, no actúa sobre los sujetos, sino que los encausa hacia un horizonte de acción: No disciplina, sino que normaliza. No funciona con base en los ordenamientos jurídicos o los derechos, sino en normas y estándares que aluden a una tecnología social. Es un poder que surge con el desarrollo de las ciencias humanas y, en particular, con el de las ciencias de la normalización. De tal modo que el poder no está centrado, sino que es difuso, no es propiedad exclusiva de nadie, sino anónimo, no se ejerce sino que se trasmite y se vive.


Foucault distingue tres niveles de generalidad en el ejercicio del poder:

- Un nivel microfísico en el que operarían las tecnologías disciplinarias y de producción de sujetos, así como las “tecnologías del yo” que buscan una producción autónoma de la subjetividad;

- Un nivel mesofísico en el que se inscribe la gubernamentalidad del Estado moderno y su control sobre las poblaciones a través de la biopolítica;

- Un nivel macrofísico en el que se ubican los dispositivos supra estatales de seguridad que favorecen la libre competencia entre los Estados hegemónicos por los recursos naturales y humanos del planeta.

El poder soberano se erige como el antecedente más influyente de lo que posteriormente será el biopoder. La lógica del poder soberano legitima la autoridad del gobernante como una instancia cuyo fin fundamental y cuya tarea es alcanzar el bien común y la salvación de todos.

Para Foucault es en la teoría clásica de la soberanía, donde aparece el derecho de vida y muerte como uno de los atributos fundamentales del soberano. Resalta como la transformación más significativa del poder soberano, el desplazamiento del derecho que tiene el soberano a defenderse o exigir ser defendido, hacia el derecho del cuerpo social a asegurar su vida, mantenerla y desarrollarla.

Se pregunta: ¿Puede la vida entrar a formar parte de los derechos del soberano? ¿Es la vida la que funda el derecho del soberano, o bien el soberano puede exigir a sus súbditos el derecho a ejercer sobre ellos el poder de vida y muerte, el poder de matarlos? ¿Si la vida es la razón fundamental del contrato no debería quedar excluida del mismo?

Parte de sus ideas se van a centrar en identificar cuáles son los mecanismos por los cuales se articula el poder estatal con la vida de los individuos y las poblaciones, es decir, ¿Cómo logra valerse el Estado moderno de mecanismos de individuación y procedimientos totalizantes con el objetivo de apresar la vida dentro de los cálculos del poder?

LA NORMA HIPÓTETICA FUNDAMENTAL ¿FUNDAMENTO ÚLTIMO DE VALIDEZ?

Una de las grandes aportaciones a la Teoría Jurídica Contemporánea se constituye, sin duda alguna, por la teoría del gran jurista Hans Kelsen, quien realiza un extenso análisis del Derecho desde una perspectiva diferente.

En su obra Teoría Pura del Derecho se realiza un análisis del Derecho como un fenómeno libre de consideraciones ideológicas, morales o religiosas, limpia de elementos que él consideraba extraños. Analiza las condiciones de posibilidad de los sistemas jurídicos en general y no de uno en especial, llega a la conclusión de que toda norma emana de otra norma, remitiendo su origen último a una Norma Hipotética Fundamental o Norma Fundante Básica, la cual es una norma presupuesta que responde a la convicción general de por que debe obedecerse, esta norma ha de considerarse como trascendental, no cuestionada y necesaria para poder postular la validez del Derecho.

Por lo tanto es importante saber y tener claro que hablar de Hans Kelsen no es nada mas hablar de jerarquía normativa, no solo es hablar de la tradicional estructura piramidal de las normas o de la Norma Hipotética Fundamental, que es lo que los maestros de licenciatura nos enseñan, o por lo menos, fue lo único que, desafortunadamente, a mi enseñaron. No es solo hablar del mundo del ser y del deber ser. No, es ir más allá, es abordar estos conceptos como nociones que tienen una conexión lógica y que se concatenan para formar una explicación y con ello dar base y fundamento al por qué analizar al derecho de esta manera.

Muchos encuentran un punto de crítica a esta teoría: la teoría pierde su pureza cuando Kelsen hace referencia a los hechos sociales; al respecto considero que es para efectos de comprobar su teoría, de decir “he realizado y llegado a estas conclusiones, elaborado estas definiciones que explican estos conceptos en base a los elementos que ustedes como sociedad me dan, pero solo me enfocare en analizar los elementos que atañen al derecho y nada mas”, para mi esto es importante por que se aborda un derecho que es aplicado a una sociedad que es real, es señalar que la teoría puede ser aplicada a cualquier derecho de cualquier comunidad y no hablar de un derecho en especial. Esto no implica que la teoría pierda su pureza, al contrario desde un principio deja claro cual es su objeto de estudio: el derecho tal y como es y no como deba ser.

Considero que lo mismo pasa con la Norma Hipotética Fundamental o Norma Fundante Básica que da validez a un orden jurídico, y que, coincido con el autor, es una norma presupuesta que responde a la convicción de los sujetos de obedecer la norma; esto por que todos tenemos la certeza de que si algo existe y es eficaz es por que así lo queremos, por que queremos que el sistema funcione, y ese algo, al ser permanente y duradero, permite que sea así.

El aspecto anterior es duramente criticado, en el sentido de que como es posible que si el fundamento de una norma jurídica es otra norma jurídica, la norma última sea presupuesta. Al respecto opino que es necesario que sea así por que de lo contrario si derivara del mismo orden jurídico su validez sería cuestionada a cada rato lo que implica el modificarse constantemente, esto genera incertidumbre.
El que esa norma presupuesta responda a la convicción de que hay que obedecer la norma da más certeza, es más duradera, por que aún cuando las normas cambien la convicción de obedecer la norma sigue presente.

Es de resaltar el papel que el consenso juega en la convicción de los sujetos de obedecer las normas, por que todos estan de acuerdo en que son necesarias para mantener un cierto orden en la sociedad.

LA CALLE, UN HOGAR

Regreso a casa después de un día de actividades académicas, pensando en los quehaceres de mañana, tratando de organizar el tiempo de manera que me rinda, mientras trata de avanzar el transporte, sobre una avenida congestionada (ya son demasiados automóviles en una ciudad que parece desbordarse, pero mientras no exista un plan de transporte público óptimo seguiremos esperando horas para avanzar una cuadra), un aspecto distrae mi atención: una madre en un camellón juega con su pequeño bebe, el nene ríe, ella ríe; del otro lado dos jóvenes comen, una anciana descansa recargada sobre un árbol.
La necesidad los tiene ahí, necesidad de tener un ingreso que les permita sobrevivir, necesidad de comer, de vestir, de tener un lugar donde dormir. ¿Por qué no buscar un empleo formal? por que no cumplen los mínimos requisitos: la edad, saber leer y escribir, ... mínimo ....
Casos como este hay miles en esta gran ciudad, personas que en busca de un mejor futuro llegan llenos de sueños e ilusiones, pero se encuentran una triste y cruda realidad: no hay empleo para la mayoría de ellos y al no tener ingresos no tiene posibilidades de acceder a lo mas mínimo (eh aquí el poder del dinero, sin el no hay opción de elegir); al no tener como pagar lo indispensable pues tienen que vivir en la calle, que se convierte en su hogar por que ahí viven, ahí se comunican, ahí se interrelacionan, ahí duermen, ahí se alimentan.... ante la mirada indiferente del resto de la población quien los trata como bichos raros.
Estos son los grandes contrastes que la actualidad nos presenta, situaciones que el modelo no ha solucionado y parece nunca tendrán solución.
Si una persona tiene derecho a la una vida digna, a la alimentación, a la vivienda, y como derechos prográmaticos requieren de instituciones que cubran esas necesidades y garanticen esos derechos ¿Qué pasa si esas instituciones son insuficientes, ineficaces para satisfacer esas necesidades? pues seguiremos viendo personas en la calle, vulnerables, sujetos a las mas adversas situaciones: violencia, drogadicción, enfermedades,...
Es necesario que el resto de la población tomemos un papel más activo respecto de éste tipo de fenómenos, todos debemos procurarnos unos a otros, todos somos seres humanos solo que para unos las condiciones han sido favorables, pero tal vez mañana estemos del otro lado, nada es seguro el rápido avance y cambio de las relaciones trae una cambio en las situaciones de los individuos.

DEMOCRACIA EN MÉXICO

La Ley Suprema de México, fruto de años de lucha por la libertad e igualdad, en donde se establecen principios rectores y se garantizan derechos fundamentales, prescribe la forma de gobierno que ha de imperar en esta nación. Es así como los Artículos 39 y 40 constitucionales son primordiales en lo concerniente al fundamento de la estructura gubernamental y de organización política actual.

Pero ¿qué es la democracia?, ¿qué podemos entender con este término?, se puede concebir como el sistema político en donde la fuerza esencial radica en el pueblo de un Estado, esté va a ejercer su soberanía mediante cualquier forma de gobierno que decida establecer. En este tenor, es el pueblo el que decide como se ha conducir el país, pero sobretodo, quienes son los que han de tener el privilegio y honor de hacerlo, y con ello adquirir una responsabilidad frente a los habitantes: conducirse conforme a los principio de honestidad, igualdad, imparcialidad en pro de los intereses generales de la nación, dejando a un lado intereses particulares y actos que afecten a la sociedad.

Es así como, en virtud del principio de democracia, el pueblo de México elige a sus representantes y decide con ello quienes han de ejercer la autoridad suprema. Y ¿cómo los eligen? El mecanismo que se implementa es el de sufragio popular, comúnmente denominado “voto”, y ejerciendo el voto los mexicanos decidimos quiénes se han de encargar de la administración, de la emisión de leyes y, en consecuencia, de la impartición de justicia en el país. Y así como elegimos quienes han de ocupar estos cargos de igual forma podemos decidir cuando han de dejar de ocupar estos cargos, aunque este último aspecto en nuestros días no tiene la aplicación que deseamos, prueba de ello son los servidores públicos electos que sin dar óptimos resultados aún siguen ocupando sus puestos y lo que es peor siguen beneficiándose económicamente, todo en detrimento de los intereses sociales.

Si la esencia de un sistema democrático supone la participación de la población, fundamentalmente, en la elección y nombramiento de representantes para el ejercicio de los distintos poderes del Estado, hoy en día se pone en duda la real participación del pueblo, debido a las numerosas controversias que en cada elección, sea federal o local, se presentan.

Los medios de comunicación juegan un papel importante: ellos son los encargados de informar a la población de estos acontecimientos de manera objetiva e imparcial y lo más real posible. ¿Qué pasa? que damos cuenta de las batallas campales que en cada evento electoral se presentan, entre seguidores de algún partido político, que de ser un pleito entre dos pasa a ser un pleito entre grandes grupos, y los medios toman parte, buscan culpables, atañen responsabilidades cuando no les corresponde hacerlo. Para eso están las instituciones electorales, esa es su función y solo ellas pueden desempeñarlas, nadie mas.

La presencia de partidos políticos en un país da cuenta de la pluralidad de ideas, de convicciones, pero con un fin en común: el bienestar social, de todos y cada uno de los habitantes, en cada rincón del país. Son los vehículos de acceso al poder publico, de participar en la vida política del país, de postularse a un cargo; si una persona comparte los ideales de un partido político se afilia al mismo y trabaja en conjunto, hace propuestas positivas y en pro de la población; y ya en el poder deja aún lado los intereses tanto particulares como del partido. La presencia de estos garantiza la inexistencia de monopolios de poder y expresa la libertad del pueblo: de elegir la forma de acceder a la representación del país, de los intereses del pueblo.

Pero bien dice el dicho popular “Ni tanto que queme al santo, ni poco que no lo alumbre”, en México existe una gran cantidad de partidos políticos, que surgen por conflictos de intereses internos entre los dirigentes de los mismos partidos, y con ello generan un desgaste económico, jurídico y político, en virtud de las consecuencias negativas que generan: desvirtúan a las instituciones rectoras, se dan las descalificaciones institucionales y personales, pleitos, marchas, plantones, y muchas mas que son el pan nuestro de cada día.

El problema radica, tal vez no en su existencia sino en su forma de conducirse, en vez de establecer proyectos en conjunto en pro de satisfacer los intereses de la sociedad, dirigen sus esfuerzos en descalificar al contrario, en oponerse a todo, en investigar sin llegar a conclusiones, en dañar a otros; pero no se dan cuenta, o tal vez si pero lo ignoran deliberadamente, de que el mayor daño impacta directamente en la sociedad, en aquellos que diario trabajan por ganarse la vida, por mejorar el país; si bien impacta en generaciones presentes también en las futuras, por que son ellos los herederos de la realidad de hoy, estamos condicionando al país en forma negativa.

Con gran tristeza y pesar damos cuenta de la situación política actual, día con día la ineficacia de las instituciones se hace presente, los intereses particulares ponderan sobre los generales, nada se toma con seriedad todo es un juego, juego en donde el perdedor, como siempre, es el pueblo. Las leyes no se respetan, la Constitución no se respeta, las autoridades no se respetan ni entre ellas mismas. ¿Dónde quedan los principios de la Constitución? ¿Dónde quedan los años de lucha de los antepasados? ¿Dónde queda la fuerza de las instituciones? ¿Dónde queda la fuerza del pueblo? En papel, en “regalitos” insignificantes, en grandes cantidades de dinero que nunca verá el pueblo, en promesas de campaña que se lleva el aire, en manipular al pueblo a conveniencia.

Y ¿Quién tiene la culpa? ¿El pueblo o los dirigentes? Considero que ambos: el pueblo por no exigir, por no vigilar, por dar todo, por ser indeciso, por no hacer valer su fuerza, por su pasividad que llega a comodidad, por dejarse manipular. Los dirigentes por ser ambiciosos, por ser egoístas, por manipular a otros y al mismo tiempo dejarse manipular, por dejarse enviciar, por traicionar sus ideales, por traicionar al pueblo.

Este es el panorama de la democracia en México, que se ha enviciado, la soberanía ya no parece residir esencial y originariamente en el pueblo, si no en unos cuantos, el papel de la fuerza es de los poderosos, de los ricos, que pueden manipular todo y engañar al pueblo.

Es tiempo de replantear el papel de las instituciones, de hacer valer los principios rectores. Si las principales características de la democracia son la libertad individual, (que proporciona a los ciudadanos el derecho a decidir, a determinar sus propias trayectorias y dirigir sus propios asuntos), la igualdad ante la ley, el sufragio universal, la educación, la seguridad, la certeza… es momento de actuar, de exigir que estas características sean aplicadas en un marco de legalidad y respeto en beneficio del pueblo. Si el fundamento es la fuerza del pueblo es el momento de establecer las vías idóneas por las que se ha de obtener esa fuerza.

Es momento de hacer justicia a los antepasados, a los que lucharon por que tuviéramos una patria libre, por tener derechos, por tener voz y voto. De hacer justicia a los grandes documentos históricos, donde se recogen derechos civiles y políticos fundamentales que atañen a personas y naciones: en este tenor no podía faltar la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos, pionera en derechos sociales, y que a su vez garantiza a los mexicanos derechos tan esenciales como la vida, la libertad, la intimidad, las garantías procesales, de reunión, asociación, huelga y autodeterminación entre otros.

Es tiempo de recuperar nuestra fuerza como pueblo, de exigir respeto a nuestros representantes, quienes sin nosotros no podrían estar ocupando ningún cargo; es hora de que el papel protagónico lo lleve el pueblo, de emplear nuevos mecanismos de control y acceso al poder, de hacer efectivos los artículos constitucionales,
por que el pueblo tiene en todo tiempo el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de su gobierno.