Esta obra de Johann W. Goethe nos muestra la vida trágica de un hombre que en aras de obtener poder y máxima sabiduría esta dispuesto a todo, incluso a vender su alma al mismísimo diablo.
Muestra la ambición insaciable del hombre por dominar, por adquirir todo el conocimiento que poco a poco lo va alejando del mundo y de la sociedad. Es la búsqueda para equipararse a Dios confiando en el poder de la ciencia.
Se plantea al hombre como un ser, hasta cierto grado, alejado de Dios, por que las explicaciones a los fenómenos ya no se remiten a Él, el hombre utiliza su razón para explicar el acontecer.
Esta es la tragedia del hombre, en la búsqueda de la satisfacción personal: sea material o espiritual. Ver que toda una vida dedicada a la ciencia, al cultivo del saber le ha privado de otros placeres como el amor, la pasión. Es darse cuenta que no se ha sabido mantener un equilibrio.
El demonio ofrece una oportunidad: llenar al hombre de placeres materiales para alcanzar la satisfacción espiritual. El precio: su alma.
El aceptar esta oportunidad en principio pareciera lo mas fácil, pero todo depende del entorno en que una persona se ha desenvuelto, si una persona conduce su vida de tal forma que los triunfos han sido mas que los fracasos, es muy probable que no necesite de esa segunda oportunidad; en cambio una persona que lo ha dado todo sin conseguir lo que desea, que ha fracasado en cada intento es casi seguro que acepte.
Es importante llevar un equilibrio, si bien es cierto estos tiempos son difíciles, donde todo va en función del dinero y de la riqueza que uno tiene; también lo es que, no hay que dejar de lado los placeres que lo intangible nos proporciona: disfrutar del amor, de la pasión, de la amistad, de la bondad, de la humildad. Cabe destacar que es la mayor riqueza que cualquier ser humano puede tener, nada se compara con experimentar las emociones propias de nuestra naturaleza.
Si bien la ciencia nos ha permitido lograr grandes avances: dominar, hasta cierto punto, a la naturaleza, adaptarnos al medio; también lo es que no todo se lo podemos dejar todo a ella; hay ciertos fenómenos que escapan a nuestras posibilidades y es donde entra el ser omnipotente como nuestro guardián, a fin de cuentas siempre hay alguien superior a nosotros, y que no lo podamos ver no significa que no exista.
Muestra la ambición insaciable del hombre por dominar, por adquirir todo el conocimiento que poco a poco lo va alejando del mundo y de la sociedad. Es la búsqueda para equipararse a Dios confiando en el poder de la ciencia.
Se plantea al hombre como un ser, hasta cierto grado, alejado de Dios, por que las explicaciones a los fenómenos ya no se remiten a Él, el hombre utiliza su razón para explicar el acontecer.
Esta es la tragedia del hombre, en la búsqueda de la satisfacción personal: sea material o espiritual. Ver que toda una vida dedicada a la ciencia, al cultivo del saber le ha privado de otros placeres como el amor, la pasión. Es darse cuenta que no se ha sabido mantener un equilibrio.
El demonio ofrece una oportunidad: llenar al hombre de placeres materiales para alcanzar la satisfacción espiritual. El precio: su alma.
El aceptar esta oportunidad en principio pareciera lo mas fácil, pero todo depende del entorno en que una persona se ha desenvuelto, si una persona conduce su vida de tal forma que los triunfos han sido mas que los fracasos, es muy probable que no necesite de esa segunda oportunidad; en cambio una persona que lo ha dado todo sin conseguir lo que desea, que ha fracasado en cada intento es casi seguro que acepte.
Es importante llevar un equilibrio, si bien es cierto estos tiempos son difíciles, donde todo va en función del dinero y de la riqueza que uno tiene; también lo es que, no hay que dejar de lado los placeres que lo intangible nos proporciona: disfrutar del amor, de la pasión, de la amistad, de la bondad, de la humildad. Cabe destacar que es la mayor riqueza que cualquier ser humano puede tener, nada se compara con experimentar las emociones propias de nuestra naturaleza.
Si bien la ciencia nos ha permitido lograr grandes avances: dominar, hasta cierto punto, a la naturaleza, adaptarnos al medio; también lo es que no todo se lo podemos dejar todo a ella; hay ciertos fenómenos que escapan a nuestras posibilidades y es donde entra el ser omnipotente como nuestro guardián, a fin de cuentas siempre hay alguien superior a nosotros, y que no lo podamos ver no significa que no exista.
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