Los grandes cambios que ha experimentado la humanidad van en función de un modelo que permite el desarrollo y progreso de cada sociedad.
De un modelo feudal, donde existía una cohesión e identidad social bajo un sistema de creencias espirituales, donde le papel de la iglesia católica fue primordial, donde existían intereses en común, y la comunidad trabajaba en pro de ellos; se pasa a un modelo de desarrollo donde se separa la idea de Dios de la Idea del Hombre, se parte de la idea del hombre sobre el hombre.
Se concibe al hombre como un ser individual y racional que es capaz de trascender, no en términos espirituales sino seculares. Que es capaz de crear un sistema que permite mantener la individualidad de cada persona.
Pero todos estos cambios, ¿A qué se deben? ¿Qué motiva al hombre cambiar de modelo? Todo va en función de buscar un modelo que le de seguridad, que satisfaga sus necesidades personales, que le permita desarrollarse, que le permita interactuar con los demás pero que reconozca su individualidad. Cada persona tiene un papel que desempeñar en el sistema y cada uno tiene la oportunidad de contribuir para mantener el sistema. Todo se encuentra plasmado en un Ordenamiento Supremo, reconocido por todos los individuos de una sociedad.
En tanto este modelo funcione no habrá necesidad de cambiar a otro, aunque en nuestros días de pone en duda la eficacia del modelo, y hace pensar en otro, no hay duda que ha tratado de satisfacer los intereses de la mayoría de la población.
Es importante que la sociedad, que los individuos que lo integran, tengan claro cual es el fin, que sean conscientes que no todo se da de la noche a la mañana, y sobre todo que, si bien es importante llegar a la satisfacción personal también que para llegar a ella todos debemos cooperar, todos debemos de crear las condiciones necesarias: económicas, políticas, sociales, culturales. No por tratar de conservar nuestra individualidad olvidemos a los demás: todos somos dependientes así que todos debemos de cooperar.
De un modelo feudal, donde existía una cohesión e identidad social bajo un sistema de creencias espirituales, donde le papel de la iglesia católica fue primordial, donde existían intereses en común, y la comunidad trabajaba en pro de ellos; se pasa a un modelo de desarrollo donde se separa la idea de Dios de la Idea del Hombre, se parte de la idea del hombre sobre el hombre.
Se concibe al hombre como un ser individual y racional que es capaz de trascender, no en términos espirituales sino seculares. Que es capaz de crear un sistema que permite mantener la individualidad de cada persona.
Pero todos estos cambios, ¿A qué se deben? ¿Qué motiva al hombre cambiar de modelo? Todo va en función de buscar un modelo que le de seguridad, que satisfaga sus necesidades personales, que le permita desarrollarse, que le permita interactuar con los demás pero que reconozca su individualidad. Cada persona tiene un papel que desempeñar en el sistema y cada uno tiene la oportunidad de contribuir para mantener el sistema. Todo se encuentra plasmado en un Ordenamiento Supremo, reconocido por todos los individuos de una sociedad.
En tanto este modelo funcione no habrá necesidad de cambiar a otro, aunque en nuestros días de pone en duda la eficacia del modelo, y hace pensar en otro, no hay duda que ha tratado de satisfacer los intereses de la mayoría de la población.
Es importante que la sociedad, que los individuos que lo integran, tengan claro cual es el fin, que sean conscientes que no todo se da de la noche a la mañana, y sobre todo que, si bien es importante llegar a la satisfacción personal también que para llegar a ella todos debemos cooperar, todos debemos de crear las condiciones necesarias: económicas, políticas, sociales, culturales. No por tratar de conservar nuestra individualidad olvidemos a los demás: todos somos dependientes así que todos debemos de cooperar.
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